Relato de terror el vacío

Estoy en el vacío

Recordar desde el vacío, es como lavar con agua de mar una herida insanable, y aunque la memoria me flagela, ¡que más puedo hacer en esta situación sino recordar! Reproducir los acontecimientos por los cuales terminé en esta excéntrica prisión, es lo único que me es permitido hacer, mi memoria es el último lazo mantenido con de mi humanidad perdida.

Hector, el guerrero troyano

No señor, a pesar del tiempo transcurrido, no he olvidado nada, siempre esta presente en mi mente, pues los desgarradores gritos provenientes de lo hondo de mi ser me niegan el olvido. Recuerdo que mi nombre es Héctor, como el guerrero troyano, soy el tercer hijo de una pareja de hacendados, mis padres…mi padre y mi madre, fue una maravilla tener la suerte de haber llegado al seno de una familia tan magnifica; mi padre un prototipo de hombre, mi madre, que decir, la mamá perfecta.

Recuerdo mi niñez, una época tan buena de mi vida. Y quizás tal vez la única donde fui verdaderamente feliz, bienaventurado fui al lado de mi madre. Yo era su consentido y ella era lo mejor de lo mejor; ¡la caza de luciérnagas en el jardín de la casa!, como olvidarlo. Me encantaba perseguir junto a mamá a esos luminosos y escurridizos bichos, tenerlos brillando entre las manos era como tener un pequeño lucero en mi poder.

Después cansados por tanto correr, mi madre y yo nos recostábamos en la hierba, ella me envolvía en su protector regazo. Y después de llenarme cálidos besos, comenzaba a hablarme con un encanto maternal inigualable, las mas maravillosas epopeyas.

Recuerdos de mama

Me narraba las historias de valerosos como Hércules, Aquiles, Odiseo, Eneas, Sigfrid y otros grandes héroes, guerreros del bien, que luchaban fieras batallas contra el mal. Rescataban a bellas doncellas de las garras de monstruos horripilantes, siempre protegiendo al desvalido, manteniendo la justicia por encima de todo y eso era por lo que nunca serán olvidados. Me decía que los héroes eran como Ángeles guerreros enviados por Dios para salvarnos y protegernos de todos los peligros.

Recuerdo claramente, me dijo “querido hijo, cuando te halles en dificultades no dudes en rezarle a Dios con toda tu alma, si tu rezo esta lleno de fe, el se encargará de acabar con tus penurias, nunca lo olvides siempre cuentas con nuestro padre Dios, tenlo siempre presente, Dios es un ser de amor”.

Mi madre me mostró también el placer de observar los astros, ella sabia el nombre de cada uno de los ojos celestes, me dijo que cuando un héroe moría se iba al cielo transformado en estrella, para formar parte de una constelación, mientras tanto un ser malvado descendía a lo profundo de la tierra para redimir sus pecados, en el infierno.

Muerte, maldita palabra

¡Muerte! Maldita palabra, me di cuenta de su verdadero significado e impacto cuanto tenía tan solo siete años, el doctor dijo “lo siento pero es posible que muera“. Después de salir de la habitación donde mi madre yacía en el lecho desde hacia varios días. Mis hermanos me explicaron que si mamá moría se iría al cielo y no la vería por un largo tiempo o quizás nunca, yo no quería eso, yo deseaba seguir al lado de mi madre.

Quería a una madre con quien cazar insectos, platicar sobre héroes , estrellas y demás, quería una mamá protectora, quería a una mamá para amar y ser amado. Me encontré muy afligido, solo encontré una solución, recordando lo dicho por mi madre. Yo abrí mi joven alma al supremo, yo recé, le recé a ese Dios de amor con toda la fe existente en mi joven espíritu.

Le implore “Dios mío te lo suplico, no te lleves a mami, déjala a mi lado, yo la necesito, la quiero demasiado, por favor no te lleves a mi mami” tuve la certeza de que Dios se conmovería, atendiendo a mis ruegos.

Pero no, mi madre murió tres días después; ¡Dios me había fallado! ¡Había perdido a mi madre! ¡ estupido el que alaba a una divinidad sorda! Después de su muerte vinieron paradójicos afectos a mi corazón y extrañas experiencias a mi vida.

El funeral

El funeral fue una paradójica experiencia, yo, mi padre y hermanos lloramos inconsolablemente al igual que parientes y allegados. Mientras, otros mal nacidos idiotas tan solo lo tomaban como otra simple reunión social, no prestaban el mas mínimo respeto. Se comportaban de una manera hipócrita, decían estar apenados, cuando la muerte de mi madre les era indiferente.

Sus explicitas lágrimas y cohibidas risas se mezclaban al aroma del osario para producir el fétido perfume de la muerte, aquel ritual era una mezcla aborrecible y contrastante de luto verdadero y luto falso.

Estaba tan confundido, no sabia nada del paradero de mi madre, a la fría sombra durmiente en el féretro la negué como mi amamantadora, no era mas que un reflejo muerto, una fría imagen del recuerdo, pero aun así era lo único que me quedaba de ella. Quise abrazar el cadáver y no soltarlo nunca, quise estrechar sus restos, hasta fusionarlos conmigo.

Pero la escena más espeluznante fue ver encerrar a mi madre en esa elegante prisión de caoba tan ataviada de arreglos. Importaba a estas alturas la elegancia! ese ataúd era el vestido de bodas meticulosamente escogido y magnificado por los adornos con el que mamá se desposaría del ciclo natural. Mi madre fue enterrada como si su cadáver fuera algo indeseable e impuro.

Fue ofrecida en ofrenda a la putrefacción, entregada como alimento de gusanos, ocultaron sus restos por que a las personas les atemorizaba verla como un recordatorio de su
propio fin. Mi padre erigió sobre mamá un majestuoso mausoleo de mármol blanco con toques barrocos, coronado con una reluciente cruz cristiana, papá deseara conmemorar la pérdida de nuestro ser querido con el mayor lujo posible ¡era incomprensible!

¿Por qué?

Relato de Terror el vacíoYo no entendía nada, absolutamente nada de lo ocurrido, tenía tantas preguntas.

  • ¿Por qué moría la gente?
  • Me preguntaba, ¿Por qué tenía que ser de esa manera?
  • ¿Y por qué tuvo que ser mi madre la elegida para desaparecer?
  • ¿Qué pasaría conmigo cuando muriera, iría al cielo o al infierno?
  • ¿Por qué? si yo le rogué a Dios para salvarla
  • No me escucho, ¿por qué no me escuchó?
  • Mi mama, ¿por qué Dios asesino a mi mamá?
  • ¿Para que se nos otorgaban personas con las cuales nos encariñamos, si se nos arrebataran después? Era un acto cruel
  • ¿Por que se regocijaba alguien con nuestro sufrimiento? Cien veces, mil veces ¡
  • ¿Por qué?!

Nadie me pudo ofrecer una respuesta satisfactoria a mis preguntas, yo solo llegué a mis propias y oscuras conclusiones. Mamá se había equivocado sobre la naturaleza de Dios, Dios no era un ser de amor, Dios es un ser sádico. Que pone a nuestra disposición a los seres amados y gozos terrenales para ligarnos a ellos, que lleguemos amarlos, y luego nos arrebata todo. Y con una cruel sacudida del destino, para así alimentarse de nuestras lágrimas y sollozos de dolor, y hacernos temer a su mano, para tenernos viviendo engañados y distraídos, atados a sus decisiones.

Mi padre y mis hermanos

Para así tenernos rezando a su nombre, temerosos de nuestro destino. Entonces supe que mi padre y hermanos morirían, al igual que todas las personas conocidas y amadas. Absolutamente todos se pudrirían bajo tierra olvidados para siempre. ¡También yo!, yo por estar vivo, lógicamente moriría. No había sentido en pasar este parpadeo llamado vida disfrutando de todo lo material, si algún día todo tocaría a su fin, simplemente terminaría por acción de un capricho divino.

También llegué a una conclusión más aterradora, si mi progenitora se había equivocado en la naturaleza de Dios, tampoco habría un cielo o un infierno esperando a los fallecidos. Tal vez después de la muerte no exista nada, por lo que seguramente se acabará la vida y ya, no habría nada más, o lo que es más pavoroso, tal vez todos estamos destinados a un vacío carnívoro, donde flotaremos consumidos por el olvido, eternamente atormentados por los recuerdos de la vida perdida.

Pero ese lugar no seria ni el paraíso ni el averno, si no simplemente seria el vacío, el olvido eterno, en ese momento el vacío fue una teoría, en estos momentos es mi realidad.

Nueva filosofía

Por esta filosofía, basada en mis conclusiones, nació en mi un miedo, el miedo reptó lentamente a terror, el terror se transformó en pánico, del pánico floreció una angustia y de la angustia una obsesión, una obsesión por la muerte, una obsesión por el olvido, una obsesión por ese el vacío después de la existencia, fue ese, el vacío que me robo la felicidad.

Conforme crecía fui teniendo una clase de enfermedad, no corporal, sino espiritual. Era miserable, nada me complacía ni me satisfacía, vivía por la mera costumbre de vivir y por el miedo a la muerte. Me encontraba solo, mis hermanos se hallaban girando en sus propias esferas de existencia y mi padre sumido en el alcoholismo por la pérdida. Y de la misma forma en que el viento arremolina las secas hojas del otoño, viví la vida.

Yendo de aquí a halla movido al azar, solo esperando el instante en que la corriente de viento me estrellara contra el suelo, poniendo punto final a mi triste novela. Muchos quisieron ser mis amigos o amarme pero los rechacé, si entablaba una amistad o lazo afectivo con alguien, después estaría llorando su perdida. Eso era lo que menos deseaba o necesitaba.

Relato de Terror el vacíoMuchacho solitario y el vacío

Con el tiempo me convertí en un muchacho solitario y deprimido, que pasaba los días llorando sobre la tumba de su madre, pero no lloraba solo por su partida, sino también lloraba por la fragilidad de la vida humana. Lloraba por que en cualquier momento podía exhalar mi respiro de vida y caer en el vacío, caer a la nada.

Mis días se resumían en sollozos sobre la fría superficie de un mármol sordo y mudo. Lo único gratificante en aquellos obscuros días era observar las estrellas, no quería ver a los grandes héroes de Dios. Lo anhelado era traer a mi memoria, acontecimientos perdidos que jamás regresarían.

Las estrellas me gustan mucho, por que son eternas e inmutables y al existir miles nunca están solas, siempre tienen compañía a diferencia de mí que estoy solo, atado a los caprichos del destino.

Destino ¡Ho! Destino me sonreíste aquel día en que la conocí, me sonreíste con una burlona carcajada de doble filo. Te reíste de la facilidad con la que me engañaste, yo no estaba preparado para tal visión por eso caí en tu trampa. Era de noche, la estrella polar brillaba como nunca la había visto centellear. Yo estaba sentado en el pórtico de mi casa autocompadeciéndome, como me era costumbre, cuando ella paso ante mi, era la creación más bella que ha existido.

La criatura más bonita del mundo

Su belleza superaba a una Helena de Troya o Dalila de Sansón, las palabras no llegan a describirla. Toda ella era un poema, era como si cada parte de su cuerpo rimara con las demás. Como si sus contornos tuvieran ritmo y cadencia, su silueta eran trazo exactos envidiables del mejor pintor. Estaba hecha con curvas de preciso compás, líneas que cambiaban de dirección pero suavemente sin crear ángulos desagradables.

Cubierta con un vestido de dorada piel, relucientes gemas negras, grandes profundas, expresivas, que le daban conciencia del mundo. Una sombra debajo y una tenue línea arriba le concedían un mirar pícaro. Lucia labios delgados y carnosos, tentadoramente húmedos con la miel de su aliento, un pequeño lunar al borde era testigo activo de los besos dados por esa seductora boca.

Entre gemas y boca se encontraba un monumento respiratorio pequeñito y aguileño enmarcando su perfil, áureas y abundantes caricias de aurora llegaban hasta la espalda y completaban el conjunto. Toda ella era armonía, cada detalle, cada contorno parecía planeado y detallado durante largo tiempo antes de ser realizado. Toda ella era un monumento a la lujuria, toda ella era perfecta, toda ella era un poema, toda ella era mujer, toda ella era un poema de mujer, toda ella me atrapado…

Ariadna

Agobiado por tanta belleza, pensé que mi ínfima existencia no seria detectada, pero sintiéndose observada dirigió hacia mi sus ojos afilados como cuchillas. Estuvo su atención estacionada en mi un corto rato, que me pareció eterno, escrutinandome de polo a polo. Acabado esto se preparo para exclamar algo, temí que me preguntara el por que mi mirada fija en ella, pero no. Ella implemente dijo “hola” agitando la mano. Con una cara de imbecil y balbuceando regrese el saludo, a lo cual ella prosiguió su camino.

Investigue quien era esa bella y resulto ser recién llegada de la capital, su familia quedo en banca rota por un problema de su padre con las apuestas. Cuando me dijeron su nombre todo mi cuerpo se cimbró, estremecido por el coro de Serafines que proclamaron Ariadna. Ahora mi amor tenia un apelativo, una secuencia de letras que venerar, una inicial para grabar en los árboles enlazada con la propia.

Por varias semanas estuve transformado en un cursi romántico, la existencia sin sentido se vio remplazada por su imagen, todo el tiempo pensaba en ella, no la sacaba de mi mente siquiera cuando dormía. Era mi amor imposible, mi amor quimérico, mí nueva obsesión.

De nuevo la felicidad, ya no hay vacío

Venciendo mi natural timidez logre entablar amistad con ella, conociéndola mejor me enamoré no solo de la mujer. También me prendí del alma y luego de un tiempo le abrí mi corazón, pidiéndole que fuera mi pareja. Ella se quedo reflexionándolo por unos minutos, la espera fue desesperante, yo la miraba a los ojos implorándole un si, ella me veía sin ningún sentimiento en su expresión facial, eso me hizo pensar en un fatal no.

Entonces se acerco a mi oído y me susurro con su dulce voz, la decisión bailo en mi tímpano antes de ser interpretada por mi cerebro. Dijo que ¡si! había sido correspondido, eufórico grite para mis adentros “Ariadna es mía” y un dios traicionero susurro entre dientes “totalmente tuya“.

Relato de terror el vacíoComo dice la gente mi vida se volvió color de rosa, disfrutaba de una nueva vida junto a Ariadna, mis temores habían quedado en lo lejano. Cuando la gente me veía pasar del brazo de Ariadna tan solo exclamaban “ahí va Héctor, ha renacido, ahora es feliz“.  Y tenían razón era nuevamente feliz. Estaba atrapado por el engaño de la vida, todo aquel disfrutar era tan solo una ilusión momentánea pero yo no lo sospechaba.

El hado jugaba conmigo, estaba levantándome a alturas nunca antes soñadas solo para proyectarme contra el suelo, dejando de mí ser solo un montón de despojos. La carcajada del destino pronto tronaría para traerme desdicha. El imparable tiempo hizo llegar ese fatídico día, donde mis castillos en las nubes se derrumbaron.

Evolución natural

Con el tiempo nuestra relación evolucionó al punto hacia donde convergen todas las relaciones de pareja ¿aquello me complació?. Por supuesto que quedé complacido, como no quedarlo, después de poseer a esa divina flor. Como no estarlo después de sentirla tan cerca de mi , de sentir como ella me pertenecía y ella era mi dueña. Sentir el calor de su cuerpo, notar como nuestros corazones palpitaban a la par, como no estarlo después de recorrer todo su cuerpo con mis manos. Rozar esos senos y muslos y besar sus labios con pasión,  ostentar su amor para mi.

¿Cómo no estar satisfecho después de ver esos ojos invadidos por el deseo? Como no estar satisfecho de llegar junto a mi amada a ese clímax donde las almas se fusionan en un mismo placer. Fue maravilloso todo ese goce orgánico donde el amor fue tan carnal y un tanto bestial. Los besos llegaron a ser mordidas y las caricias rasguños, nuestras carnes se atraían con un magnetismo animal. Bebí su néctar, me embriague con el perfume de su piel y ella hizo lo mismo conmigo.

Terminamos agotados, recostados en el tálamo, fundidos amorosos en un abrazo. Mi mundo giraba alrededor de esa mujer, éramos almas gemelas. El uno fue creado para el otro. La quería yo tanto, pero tanto, como nunca había amado a nadie. No, si había amado con tal fuerza a alguien, a una persona que perdí ya hacia mucho tiempo. Una persona que ya había olvidado, y que yacía bajo el mausoleo de mármol blanco en lo profundo de mi corazón, una protectora, una progenitora, ¡mi madre!

De nuevo el miedo por el vacío

En el lecho con Ariadna acostada a mi lado, comenzó a entrar a mi mente la obsesión ausente desde hacia largo tiempo. La muerte, el posterior olvido, innevitable el vacío. Que pasaría si perdía a Ariadna al igual que había perdido a mi madre. Estaría vagando solo por la vida nuevamente, si ella moría yo moría con ella. Mi mundo giraba alrededor de ella, lo era todo, no había vida para mi sin ella, si ella moría la delicada burbuja de mi nueva vida se destrozaría por completo. ¡No podría soportar esa perdida! ¿Que hacer?. Dios nos podría ver en cualquier momento, podría decidir separarnos, podía mandar al destino para arrebatármela de un soplo.

¿Cómo protegerla? No existía lugar donde ocultarla, si yo pudiera cubrir a Ariadna con un regazo protector como mi madre lo hacia conmigo. Ojalá pudiera mantenerla tan cerca de mi como en ese momento, pero por toda la eternidad. Si pudiera fusionarme con ella como lo hicimos en el coito; ¡eso era! Para nunca separarme de ella solo había una solución. Ariadna debía entregarse a mí por completo, tenia que pasar a ser parte constitutiva de mi propio ser.

Observe los ojos de Ariadna esos hermosos ojos oscuros. Si, eso era lo que debía hacer, formar un solo ser con Ariadna. Aunque esto significara acabar con su individualidad ¿pero como? ¿No me atrevería a hacerle daño a la mujer que amo? ¿O si?.

Gire largo rato alrededor de estas ideas. Ariadna era lo mejor que me había ocurrido en la vida. Yo la amaba y no podía alejarme de ella, como me aleje de mi madre. Debía proteger pero, ¡No podía hacerle eso a Ariadna!. ¡La destrozaría por completo!. Sin embargo si Ariadna me ama en verdad, debería estar dispuesta a ofrendar su propia existencia para estar junto a mí por siempre. Entonces, tome mi decisión.

¿Un acto de amor?

Me lance hacia ella como un animal de rapiña, ella no hizo nada. Ella pensó que era un arrebato de lujuria. Entonces me dirigí directo a su cuello y clave mis dientes en su yugular. Su caliente sangre toco mi boca, la aprisioné con mis brazos evitando que Ariadna se moviera hasta que concluyera mi tarea, ella tenia que entender. Yo lo hacia para que estuviéramos juntos por toda la eternidad. Un chillido fue todo, su cuerpo se desmorono sobre la cama. Y entonces lo que estuvó vivo, ahora estaba muerto.

Nadie había matado a mi amada más que yo, sus ojos parecían aun estar vivos, me miraban implorando un ¿por que? “Entiende Ariadna” grité. Y comencé con mi labor. Si existía un alma en los seres humanos yo la encontraría en medio toda esa carne, sangre y huesos. Devoré parte por parte a Ariadna, en algún lado estaría su espíritu y yo lo encontraría para asimilarlo al mío. Así estaríamos juntos por siempre, fue el acto de devoción más grande, entrega total o asimilación total del ser amado.

Asimilación total

Comencé con sus ojos para que dejaran de interrogarme, continué con la suave carne de ciervo de mi amada. Por sádico que parezca debo admitir que su sabor era delicioso, estaba tierna, jugosa. Y mientras la masticaba mi boca se llenaba de cálida sangre. Jirones de piel, órganos, huesos, aquello era un espectáculo aterrador. Su alma estaba siendo devorada por mi, como un lobo come carroña. Era un demonio arrancando las alas al ángel mas puro y hermoso del edén. Fue una acción vil, deplorable, obscena pero irónicamente satisfaciente, me sentí totalmente complacido.

Después de acabar con la carne, devore el cerebro y roí los huesos. Y dejando para ultimo el órgano dador de vida. El órgano fundamental, la preciada caja donde se guardan los afectos y sentimientos. Lo ultimo devorado fue el corazón. Tener el corazón de Ariadna en mis manos era una manera más que literal de decir que la poseía completamente. Devoré su corazón, era correoso, duro, casi incomestible. Pero lo devore y cuando lo acabe de consumir me di cuenta que su alma, su vida me pertenecía.

Y con ella sus pensamientos, sentimientos, afectos, vivencias y recuerdos. Éramos la pareja perfecta pero para mi desgracia no formamos un solo ser único. Seguíamos siendo dos espíritus diferentes solo que uno contenía al otro, como una oxidada jaula a un hermoso pajarito. No importaba, al fin y al cabo estábamos juntos. ¡Juntos por siempre!. Comencé a festejar como un bárbaro golpeándome el pecho y gritando blasfemias.

El héroe que venció la muerte y a el vacío

Yo había vencido al destino, era lo máximo. No sentiría el vacío, yo era un héroe, el héroe que venció la muerte. ¡Y era más poderoso que el destino!. ¡Yo era un dios!. Fue tal mi regocijo que no percibí los cambios a mi alrededor, no percibí como la realidad se derretía a mi rededor. Cuando lo advertí ya no me encontraba en la casa de Ariadna.  Sino en el extraño lugar donde me encuentro ahora.

En la nada, no en un lugar oscuro o en una habitación pintada de blanco. Me encuentro en un lugar sin dimensiones, sin arriba, abajo, minutos o horas. Me encuentro en un lugar vacío, cuando llegué, intente correr, huir, pero no pude, sospeche el vacío. Entonces me di cuenta que estaba en ese lugar al que siempre temí. Estoy en el limbo, no estoy vivo ni muerto, ni en el cielo ni en el infierno. Estoy flotando en el vacío.

Y aquí me quedé deseando no haber hecho lo que hice, deseando poder regresar el tiempo. Comenzar de nuevo, deseando no haber desperdiciado tantos años de mi vida. Deseando en esta soledad tener alguno de los amigos que desprecie. Deseando no haberle hecho lo que le hice a Ariadna. La pobre todavía grita desde lo profundo de mi interior pidiendo ayuda. Como me duele haber arrastrado a la mujer que amo a esta situación. Y me di cuenta que no era ningún héroe sino más bien una de esos monstruos raptores de doncellas.

Desear la muerte por miedo a el vacío

Desee irme a las estrellas o al infierno a cualquier lugar menos aquí. Entonces añore a lo temido en vida, deseé la muerte. Un descanso, dormir para siempre y no encontrando ninguna salida, hice lo que no hacia desde mis siete años. Yo recé, le rece a dios por un héroe que viniera a destruirme. Deseé a un guerrero divino para destruir al minotauro del laberinto de la soledad.

En que me he convertido, no se cuanto tiempo ha pasado. Pero se que es muchísimo y yo he estado aquí solo sin vivir, sin morir. Dudando en ocasiones de mi propia existencia. Hasta la aparición de un viejo encorvado y surcado con tantas arrugas que lo creí un espejismo. Pero no me importo y me lance a sus pies. Dando gracias de ver a alguien por primera vez desde hace tanto tiempo.

El salvador

Y al preguntarle por su identidad, el contestó. “Yo, este viejo cansado que ves aquí soy por lo que rezaste, tu salvador. Una mezcla de indulgencia divina y los rastros de cordura y humanidad sobrevivientes en ti. Si quieres salir de aquí toma mi mano“. Estiró su brazo, pero dude.

Adonde me llevaras, ¿a un lugar mejor o peor, dime por favor?” El viejo no contestó y mirándome a los ojos mantuvo su mano estirada, buscando en mí una fe ciega. Por desgracia mi fe es inexistente, todavía en esta situación continué interrogándome y vacilando

El vacío

Aparté la mano de la indulgencia, quien sabe lo que me pudiera esperar. Deseo la muerte, pero no se si se me conceda tal dicha, ahora mi temor era el destino. Así que preferí quedarme aquí, ahora entiendo. Este es mi escondite, flotando para siempre en esta nada, tan protectora como el reboso de una madre. Aparté la mano del anciano y el desapareció, yo me quede en la nada. No en el cielo, no en el infierno, no vivo, no muerto, no feliz, no triste.

Simplemente protegido del cruel destino, en este vacío familiar, cuya inmutabilidad comienza a serme agradable. Veo la verdad, me doy cuenta que mi fin es el no tener fin. Existiré por la eternidad, durante eones infinitos habitaré este abismo insondable. Y Ariadna rogará por siempre desde mis entrañas ¡libérame!. Pero yo no lo haré, yo ya no soy un hombre. Estoy en el vacío, por que yo mismo soy el vacío.

Y si quieres leer más relatos de terror este Halloween:

Y si te gustan las leyenda urbanas visita nuestra sección de leyendas urbanas