En muchas leyendas, se habla
de que el propio cabello puede ser un poderoso elemento para forzar el destino con ciertos
poderes sobrenaturales. A lo largo de la historia el pelo ha servido para muchos hechizos
de amarre de amor o males de ojo, pero mi historia, tan real como la vida misma va más
allá, mucho más allá. Cuando yo era sólo un chiquillo, en mi pueblo había una niña
llamada Melisa ( era mi vecina) que tenía una larga melena rubia, tenía una enfermedad
mental y la gente del pueblo la llamaba cariñosamente "Ricitos de Oro".
Ella era dos años más grande que yo y, en el recreo, un grupo de chavales la tiraban del
pelo y la arrastraban por la arena. Su madre fue a reclamarles, esa misma noche ocurrió
algo fantasmagórico, en casa de Melisa, mi vecina, se rompieron varios cristales de su
ventana y unos extraño seres entraron. A la mañana siguiente, mi vecina ya no era la
niña dulce de siempre, se la sentía fría y pálida y su cabello parecía haber
oscurecido. Durante las clases ocurrió que mechones de su cabello se cayeron al suelo
provocando unas cuantas desgracias. La profesora de guardia de mi recreo murió aplastada
por una estantería en la biblioteca, los chavales que torturaban a la pobre Melisa, se
hicieron cortes de forma desconocida y a uno de ellos los atropelló un coche... Sólo
había una pista... Trozos de cabello de Melisa esparcidos por su pupitre...
¿Una maldición con el cabello?, o ¿quizá esos seres la dieron ciertos poderes
mágicos? Yo nunca lo sabré, he crecido y he madurado. Melisa se mudó hace seis años a
la ciudad y no he vuelto a saber nada de ella, en mi recuerdo queda vivo aquellas
múltiples tragedias ocurridas en mi colegio, 3 muertes, varios heridos, derrumbamiento de
un muro del gimnasio, agua contaminada, columpios rotos... Juzguen ustedes mismos.