Un chico va conduciendo solo
por la carretera y tiene un accidente contra otro coche conducido por una chica. Ninguno
de los dos se hace daño pero los coches quedan prácticamente destrozados. La chica (muy
atractiva, por cierto) le dice: "¿Estás bien? Si, estás bien. Y yo también. No
tengo ni un rasguño. Esto debe de ser cosa del destino. El destino nos ha unido. Es una
señal".
El chico encantado y desconcertado por lo extraño de la situación, le da la razón a la
chica. "Sí, sí, debe de ser cosa del destino" (a ver sí cae). La chica se
dirige al coche y coge una botella de vino que ha quedado intacta. Se la ofrece al chico
para que le quite el nerviosismo y para hacer la situación algo más agradable y
celebrar su encuen-tro. Él, nervioso, se bebe media botella y cuando se la pasa a
la chica, ésta tira el resto del vino y rompe la botella en añicos. Le dice al chico
"Ahora esperaremos a que venga la policía... ".