Calienta el horno a 200ºC.
Cubre la base con papel de aluminio y vierte encima unas legumbres crudas (esto evita que
se forma burbujas debajo de la masa, poniéndola más frágil). Hornea la base durante
aproximadamente 10-15 minutos. Sácala del horno y retira las legumbres y el papel
aluminio.
Combina la sal, canela, gengibre y clavos en un bol pequeño.
Bate los huevos en un bol grande. Añade la calabaza y la mezcla de azúcar, y mezcla.
Añade poco a poco la leche condensada, batiendo de forma suave pero contínua.
Vierte la mezcla dentro de la base preparada.
Hornea durante unos 15 minutos, luego bajar la temperatura del horno a 180ºC. Hornea
durante unos 40-50 minutos más, o hasta el centro esté sólido (truco: inserta un
cuchillo en el centro del pastel, si sale limpio, el centro está sólido).
Deja enfriar a temperatura de ambiente, y cómela en seguida o guárdela en la nevera
durante como máximo unos tres días. No se debe congelar.
NOTA: el puré de calabaza se puede
conseguir, horneando trozos de calabaza en el horno durante aprox. 1 hora, luego separando
la carne de la piel y pulverizándola en el robot.