Cubre las magdalenas con la
cobertura blanca, reservando un poco. Tiñe la parte reservada con el colorante rojo, y
con un palillo o pincel fino, "dibuja" las venas rojas, empezando en el centro.
Coloca la mitad de una guinda o cereza confitada en el centro, y pon una gota de chocolate
fundido en el centro de ella.